Escáner de aditivos

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Datos de productos: Open Food Facts, base comunitaria que puede contener errores. Clasificación de aditivos basada en evaluaciones de la EFSA, el JECFA y la IARC. Información orientativa: no sustituye al etiquetado del envase ni al criterio de un profesional sanitario.

Lista de ingredientes

Haz una foto nítida y de cerca de la lista de ingredientes del envase. Cuanto mejor se lea, mejor será la extracción.

Mi perfil

Activa lo que quieras vigilar. En cada producto verás una sección con esos datos, además de los tres ejes, que no cambian.

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No tenemos servidores ni recogemos datos. Tu selección se guarda solo en el almacenamiento local de este navegador y puedes borrarla cuando quieras.

¿Y las alergias, intolerancias o la celiaquía?

No incluimos esos perfiles a propósito. Los ingredientes proceden de una base de datos colaborativa que puede estar incompleta o desactualizada, y que un alérgeno no aparezca en ella no permite afirmar que el producto no lo contenga. Un falso «apto» en algo así puede causar un daño real, así que preferimos no darlo. Para alergias e intolerancias, la referencia es siempre la etiqueta del envase, que por ley debe declarar los alérgenos.

Mis datos guardados

En este móvil se guardan tu perfil, los últimos diez productos escaneados y las listas de ingredientes que hayas aportado. Nada más, y nada sale de aquí. Los colores y las valoraciones no se guardan: se recalculan cada vez con la metodología vigente.

Para poder enseñártelos sin conexión, el móvil guarda además las fotos de los productos que has consultado. Se borran también.

Versión · última actualización: . Este documento describe exactamente lo que hace el código: si una regla figura aquí, está implementada. Los puntos pendientes se señalan expresamente como tales.

Cómo evaluamos un producto

Esta app no da una nota global inventada: evalúa tres ejes independientes y aplica la regla del peor eje. Aquí está todo el criterio, para que puedas juzgarlo tú.

Eje 1 · Procesamiento

Parte de la clasificación NOVA, que ordena los alimentos por grado de procesamiento industrial, y la matiza analizando la lista de ingredientes en busca de marcadores de ultratransformación. El número de marcadores mide la intensidad de la formulación: no es lo mismo una bebida vegetal con un aroma que una galleta reconstruida a partir de cinco fracciones industriales.

Los marcadores se detectan por familias mediante patrones, no por una lista de nombres exactos, de modo que se capturan las variantes de redacción («proteína de almendra», «aislado de proteína de guisante», «concentrado de proteína láctea»). Se distinguen dos tipos:

Dos palabras exigen más contexto que las demás, porque solas no significan fraccionamiento industrial: «sirop» —que en francés forma nombres de alimentos perfectamente íntegros, sirop d'érable, o de conservas, fruits au sirop— solo cuenta en la forma sirop de glucose, de glucose-fructose o de maïs; y «gomme» o «gum» solo con la goma concreta detrás (gomme xanthane, guar gum), nunca sueltas. Es la misma cautela que se aplica al índice de nombres de aditivos: se acepta el nombre completo o no se acepta nada, se comparan los textos sin tildes y con límites de palabra estrictos, y ante la duda preferimos no detectar.

La ficha muestra el texto literal encontrado en la lista de ingredientes, para que puedas comprobar cada detección por ti mismo.

Regla de aceites y grasas

Un aceite con origen declarado —oliva, oliva virgen extra, girasol, colza, nabina, coco, sésamo, lino, cacahuete, aguacate..., y en francés e inglés huile d'olive, olive oil, tournesol, sunflower, colza, rapeseed, noix de coco, coconut, sésame, sesame, lin, linseed o flaxseed— no cuenta como marcador: es un ingrediente culinario, el grupo 2 de la clasificación NOVA. Solo cuentan como marcador las grasas de origen no identificado o transformadas: «aceite vegetal» o «grasas vegetales» sin especificar, aceite de palma o palmiste, cualquier grasa hidrogenada o parcialmente hidrogenada, y las interesterificadas.

La razón es que penalizar cualquier aceite vaciaría de sentido el criterio: un producto con aceite de oliva virgen extra acumularía marcador igual que uno con grasa hidrogenada, y el indicador dejaría de distinguir lo que pretende distinguir.

Fortificación

Los micronutrientes añadidos por razones nutricionales o de salud pública —vitaminas A, D, E, K, grupo B y C, ácido fólico, y minerales como hierro, calcio, zinc, magnesio o yodo, incluida la sal yodada— no cuentan como marcador. Pero tampoco bonifican ni mejoran ningún color: la fortificación se usa también como reclamo de salud en productos ultraprocesados, y premiarla reintroduciría el efecto halo que la regla del peor eje existe para evitar.

La vitamina C (E-300) y los tocoferoles (E-306) pueden figurar como aditivo antioxidante o como nutriente añadido. Se decide por el contexto de la lista de ingredientes y la ficha del aditivo indica expresamente cuál de los dos papeles se ha interpretado en ese producto.

En qué idiomas detectamos marcadores

Los patrones de marcadores están escritos en español, francés e inglés. Antes solo en español, y eso producía un error del que conviene dejar constancia: una infusión con la lista completa en francés («arôme naturel, écorce de citron...») salía como «no hemos detectado marcadores concretos en la lista, que puede estar incompleta en Open Food Facts». La lista no estaba incompleta: era esta app la que no leía francés, y le atribuía a la base de datos un fallo que era nuestro.

Por eso ahora la app distingue tres situaciones y las dice con su nombre:

El idioma se toma del campo lang de Open Food Facts, o del hecho de que la lista venga en su campo en español. Si Open Food Facts no declara idioma, no suponemos que sea español: suponerlo es exactamente el error anterior con el signo cambiado. El índice de nombres de aditivos (472 nombres) sigue siendo solo español, y solo interviene con las listas que aportas tú; cuando los datos vienen de Open Food Facts usamos su propio análisis de aditivos, que es independiente del idioma.

Cómo se asigna el color

Con la lista delante manda nuestro conteo, no el grupo NOVA. Si hay lista de ingredientes y está en un idioma que analizamos, el color sale del número de familias de marcadores; el grupo NOVA se sigue mostrando, etiquetado como contexto. Si no hay lista, o el idioma no lo cubrimos, el color lo fija NOVA, que es entonces el único dato del que disponemos.

Por qué el conteo va por delante de NOVA. NOVA clasifica en cuatro grupos y no distingue grados dentro del grupo 4: una infusión con un aroma y un refresco reconstruido con seis fracciones industriales caen los dos en el mismo cajón. El conteo de marcadores sí distingue esos grados, pero solo es fiable con la lista de ingredientes delante. Cuando la tenemos, usar el dato más fino y guardar el más grueso como contexto es lo que corresponde; cuando no la tenemos, el conteo no es un cero, es un dato que no existe, y entonces manda NOVA.

Cuando los dos criterios discrepan, la ficha lo dice con todas las letras en vez de esconderlo: «Grupo NOVA 4 (ultraprocesado); nuestro conteo: 1 marcador → ámbar. Con lista completa, prima el conteo de marcadores».

Esto tiene una consecuencia que conviene conocer para leer bien el resultado: un producto puede ser NOVA 4 y salir verde en este eje si su lista no contiene ninguna de las familias que buscamos —por ejemplo un chocolate de cacao, azúcar, manteca de cacao y lecitina—. Este eje mide marcadores de ultratransformación, no azúcar, ni grasa, ni aditivos: cada una de esas cosas tiene su propio eje, y la regla del peor eje impide que un verde aquí tape un rojo allí.

Un aditivo puede contar en los dos ejes, y no es penalizarlo dos veces

Algunas sustancias son a la vez marcador de ultratransformación y aditivo con ficha: una goma xantana es E-415 y es fraccionamiento industrial; un edulcorante tiene ficha propia y es un ingrediente cosmético. En esos casos cuenta en los dos ejes, porque los dos ejes miden cosas distintas: el de procesamiento mide cuánto se ha reconstruido el producto, y el de aditivos mide qué riesgo tiene esa sustancia concreta. Una goma es marcador de formulación industrial y a la vez un aditivo sin riesgo conocido, y las dos afirmaciones son ciertas al mismo tiempo.

Lo que no existe es un marcador de «tipo C»: el color del aditivo —verde, ámbar o rojo— no crea marcador por sí mismo. Un conservador clasificado en rojo no suma marcador de procesamiento, porque el riesgo de una sustancia no dice nada sobre el grado de reconstrucción del alimento. Lo que suma es pertenecer a una familia de ultratransformación, con independencia de su color.

Da igual que la etiqueta lo escriba con nombre o con código. «Goma xantana» y «E-415» son lo mismo, y desde v24 cuentan lo mismo. Se reconocen por código los colorantes (E-100 a E-180), los potenciadores del sabor (E-620 a E-640), los edulcorantes (E-950 a E-969), las gomas (E-410 a E-418 y E-425) y los almidones modificados (E-1404 a E-1452). Si la lista trae las dos formas —«goma xantana (E-415)»—, cuenta una sola vez: el conteo va por familias, no por menciones.

Que un producto tenga marcadores no significa que contenga aditivos de riesgo: son cosas distintas y la ficha lo dice expresamente. El eje de aditivos se evalúa aparte. Mostramos también el número de ingredientes como dato informativo: no puntúa, pero una lista muy larga suele indicar un producto muy formulado.

Eje 2 · Aditivos

Verde si no lleva aditivos o todos son verdes; ámbar si hay alguno ámbar; rojo si hay alguno rojo. Cada aditivo se clasifica en dos niveles, y su ficha indica cuál se le aplica:

Además, cada ficha lleva su nivel de evidencia, para que distingas un riesgo demostrado de una sospecha:

Si un aditivo aparece con variante (por ejemplo E-322i), usamos su ficha exacta si la tenemos y, si no, la del grupo padre (E-322), indicándolo en la ficha.

El principio de dosis

Casi ninguna sustancia es tóxica o inocua en abstracto: lo determinante es la cantidad. Las ingestas diarias admisibles que fija la EFSA ya incorporan factores de seguridad —habitualmente dividen por cien la dosis más alta sin efecto observado en animales— precisamente para cubrir la incertidumbre entre especies y entre personas.

Por eso el criterio precautorio no afirma que exista un riesgo a las dosis de consumo habitual. Lo que señala es que hay evidencia abierta que la regulación todavía no ha incorporado. Para que puedas juzgarlo, las fichas precautorias incluyen un apartado de distancia de dosis: qué exposición se usó en los estudios y cómo se compara con la ingesta habitual o con la IDA vigente. Cuando la fuente citada no permite establecer esa comparación, la ficha lo dice expresamente en lugar de estimarla, porque una estimación propia sería exactamente el tipo de dato sin respaldo que esta app trata de no producir.

Eje 3 · Nutrición

Este eje es un modelo propio, basado en los umbrales del semáforo británico (FSA) con correcciones. No es el semáforo FSA: partimos de sus umbrales y los corregimos en tres puntos que se detallan más abajo. Cuando una corrección nuestra cambia el color respecto al FSA, la app muestra ambos resultados para que veas el criterio oficial y nuestra desviación, y puedas discrepar. Umbrales de partida, por 100 g o 100 ml:

NutrienteVerdeÁmbarRojo
Azúcares (sólidos)≤ 5 g5 – 22,5 g> 22,5 g
Azúcares (bebidas)≤ 2,5 g2,5 – 11,25 g> 11,25 g
Sal≤ 0,3 g0,3 – 1,5 g> 1,5 g
Grasas saturadas≤ 1,5 g1,5 – 5 g> 5 g
Grasas totales≤ 3 g3 – 17,5 g> 17,5 g

Pero corregimos tres defectos del FSA original:

Alimentos íntegros

Los umbrales FSA se diseñaron para productos envasados procesados; aplicados a comida real producen falsos rojos. Cuando el producto es un alimento íntegro —detectado por su categoría de alimento fresco (carnes, pescados, mariscos, huevos, frutas, verduras, legumbres, frutos secos), por tener un solo ingrediente, o por su nombre cuando la base no tiene ni categorías ni ingredientes— no se aplican los umbrales de grasas saturadas ni de grasas totales: el valor se muestra como dato informativo, sin color. Se mantienen los de sal y azúcares, que sí son relevantes (una carne fresca no debería llevar sal añadida), y el eje puede llegar a verde si ambos están en verde. Las preparaciones (empanados, precocinados, embutidos, curados, ahumados) quedan excluidas de esta regla aunque su categoría coincida.

Salsas y condimentos

Nadie consume 100 g de allioli o de salsa de soja. En las categorías de salsas, condimentos, aliños, mayonesas, mostazas, kétchup, salsa de soja, vinagretas, pastillas y cubitos de caldo, extractos y especias, la app muestra el valor por 100 g y por ración estándar de 15 g, y aplica el color sobre la ración. La ración de 15 g es una convención, no una medida del producto: quien consuma más debe tenerlo en cuenta, y por eso la cifra por 100 g sigue estando a la vista.

Sopas, cremas y gazpachos

Se tratan como sólidos, no como bebidas, aunque se sirvan en formato líquido y el envase venga en mililitros. Los umbrales de bebida en azúcares son mucho más estrictos porque están pensados para refrescos, y un salmorejo o un caldo son alimentos.

Las proteínas se muestran en cantidad por 100 g junto a su origen (animal, vegetal o aislado vegetal). No estimamos su calidad: el DIAAS depende del tratamiento térmico e industrial, no solo del ingrediente de partida —la extrusión puede destruir la lisina y hundir la calidad de un aislado vegetal—, así que deducirla de la etiqueta fingiría una precisión que no existe. La cantidad no influye en el color del eje.

Nuestra valoración: la regla del peor eje

No hacemos medias ponderadas, porque una media permite que una buena nutrición «compense» un aditivo problemático, y eso no es como funciona el riesgo. La valoración es simplemente el peor de los tres ejes:

Se presenta como «nuestra valoración» porque eso es exactamente lo que es: un criterio propio de esta app, no el resultado de ningún organismo oficial. Debajo aparece el aspecto concreto que la determina, con su cifra, para que puedas ir directamente al dato y juzgarlo tú.

Cuándo no valoramos

Un eje sin los datos que necesita no es un eje gris: es un eje que no se puede calcular. Sin lista de ingredientes no se evalúan procesamiento ni aditivos; sin tabla nutricional no se evalúa nutrición. Y si cualquiera de los tres no es evaluable, no emitimos valoración global: mostramos los ejes disponibles y decimos cuál falta. Valorar un producto ignorando lo que no sabemos de él sería el error más fácil de cometer y el más difícil de detectar por quien lee el resultado.

Bebidas alcohólicas: fuera del alcance

Las bebidas con más de 1,2 % vol. de alcohol quedan fuera del alcance de esta valoración, y no por falta de datos: ninguno de los tres ejes valora el etanol, que es el aspecto determinante de ese producto. Procesamiento, aditivos y nutrición pueden calcularse en un vino o una cerveza y aun así no dicen lo que importa de él, así que un semáforo construido con ellos sería engañoso. Por eso no emitimos valoración global nunca en una bebida alcohólica, tampoco cuando Open Food Facts tiene su lista y su tabla nutricional; los ejes que sí se puedan calcular se muestran como información. Una bebida se considera alcohólica cuando Open Food Facts registra más de 1,2 % vol. de alcohol en su tabla o, a falta de ese dato, cuando está clasificada como bebida alcohólica (vinos, cervezas, destilados). Ante la duda no se excluye.

Cuando falta la lista de ingredientes

Muchos productos de marca local o de marca blanca no tienen la lista de ingredientes en Open Food Facts, y sin ella no se pueden evaluar dos de los tres ejes. La app ofrece tres vías para resolverlo, todas con una regla común: el texto se confirma antes de usarse.

Hay una causa legítima de ausencia que no se resuelve fotografiando nada: el artículo 19 del Reglamento (UE) 1169/2011 exime de la lista de ingredientes, entre otros, a las frutas y hortalizas frescas sin tratar y a los alimentos de un solo ingrediente cuya denominación lo identifica (huevos, miel, carne o pescado fresco). En esos productos la lista no figura en el envase, así que es normal que tampoco esté en Open Food Facts. Cuando la categoría del producto encaja en una lista corta de exentos —deliberadamente incompleta, y solo si no hay lista ni de Open Food Facts ni aportada— la app lo dice así y no pide fotografiar la etiqueta; sigue siendo posible escribir el ingrediente a mano. Esto no cambia la valoración: sin tabla nutricional sigue sin haber valoración global.

Cuando los ingredientes los aportas tú, Open Food Facts no ha analizado esa lista y no nos dice qué aditivos contiene: los extraemos del propio texto. Reconocemos tanto los códigos E como los nombres, porque las etiquetas españolas declaran a menudo «conservador: sorbato potásico» sin número. Solo se aceptan nombres completos —«ácido cítrico» sí, «cítrico» suelto no— y si aparecen el código y el nombre del mismo aditivo se cuenta una sola vez. Algunos términos se excluyen a propósito por ambiguos: «gelatina» suele ser el ingrediente base de una gominola, «celulosa» puede declararse como fibra y «riboflavina» normalmente indica fortificación con vitamina B2 y no uso como colorante. Ante la duda preferimos no detectar. Esto solo se aplica a las listas aportadas: cuando los datos vienen de Open Food Facts usamos su propio análisis.

El reconocimiento óptico no es fiable al cien por cien: confunde caracteres, se salta líneas y a veces mezcla texto de otras partes del envase. Por eso el resultado se muestra siempre en un campo editable y la evaluación no se ejecuta hasta que lo confirmas. Los productos evaluados así se marcan con el distintivo «ingredientes extraídos por OCR y confirmados por ti, no verificados en Open Food Facts», que aparece también en el indicador de calidad del dato.

Las credenciales de Open Food Facts, cuando se usan, viajan directamente a openfoodfacts.org por HTTPS para esa única petición. Esta app no tiene servidor y no las almacena: no se guardan en el navegador ni sobreviven al cierre de la pantalla. Los ingredientes confirmados sí se guardan en tu móvil, junto al producto, para no repetir el proceso al reescanearlo.

Valores de referencia de OpenFoodTox

Las fichas incluyen, cuando existe, el valor de referencia toxicológico que la EFSA ha establecido para esa sustancia: la ingesta diaria admisible (IDA) u otros límites como TDI, UL o ARfD, con su unidad, el organismo que lo fijó y el enlace al dictamen. Proceden de OpenFoodTox 3.0, la base de peligros químicos de la EFSA publicada en 2026 bajo licencia CC BY 4.0.

Atribución: EFSA, OpenFoodTox 3.0 (2026), DOI 10.5281/zenodo.19388272, CC BY 4.0. Como advierte la propia EFSA, el dato refleja lo disponible en el momento de la evaluación y, ante cualquier discrepancia, manda el dictamen original, que se enlaza en cada ficha.

El cruce con nuestras fichas se hizo por número E, que la base incluye entre los identificadores de sustancia: 259 de nuestros 329 aditivos encontraron pareja y 78 tienen valor publicable. No se aceptó ninguna coincidencia por nombre químico, para no arrastrar un emparejamiento equivocado.

Cuando una ficha dice que OpenFoodTox no recoge valor, eso es exactamente lo que significa: que no figura en esa base. No significa que la EFSA no haya establecido uno. Hay aditivos con IDA conocida que el export no incluye, así que interpretar el hueco como ausencia de límite sería un error.

Algunos valores se expresan en bases distintas —por ejemplo, el nitrito puede darse como ion nitrito o como nitrito sódico, y la cifra cambia aunque la cantidad sea la misma—. Cuando el dictamen ofrece ambas, la ficha las muestra las dos con su base. Si un valor discrepa del que ya teníamos auditado y el dato de origen no indica en qué base está, no se publica: una cifra sin su base es una cifra engañosa.

La base conserva además valores que un dictamen posterior ha dejado sin efecto, junto al vigente y sin marcar cuál es cuál. Cuando lo hemos comprobado leyendo el dictamen que sustituye al antiguo, se publica solo el vigente y se enlaza su dictamen; la cifra anterior no desaparece del proyecto, sino que la ficha la cita como antecedente superado entre sus fuentes. Es el caso del E-160e.

Estos valores son contexto, no una calculadora. La app no compara la IDA con ningún consumo estimado ni calcula porcentajes: sigue sin poder estimar tu exposición, solo constatar la presencia del aditivo.

Qué NO afirma esta app

Actualizado el 3 de agosto de 2026.

Perfiles de consumidor

Los perfiles son opcionales y no alteran nada: el veredicto sigue saliendo de los tres ejes y no existe un cuarto eje. Solo añaden una sección con los datos que has decidido vigilar, situados frente a un umbral público. La app expone la cifra y su contexto; la decisión es tuya.

Si falta el dato que un perfil necesita, la app lo dice expresamente. Nunca se interpreta la ausencia de información como un resultado favorable.

Ajuste por perfil

Bajo el veredicto puede aparecer una línea como «Con tu perfil de sal: ámbar — 1,30 g de sal por 100 g». Es una lectura más estricta de los mismos datos, según lo que has declarado que vigilas: se aplican los umbrales del semáforo FSA en crudo por 100 g, sin las correcciones propias que hayan podido suavizar el eje —la ración de 15 g de los condimentos o los bonificadores—. Cuando esa diferencia es la que cambia el color, la línea lo explica.

El ajuste solo endurece: puede pasar de verde a ámbar o de ámbar a rojo, nunca al revés. Si la lectura personal coincide con el veredicto o es más benévola, no se muestra ninguna línea. El veredicto global no cambia en ningún caso: el ajuste es una anotación subordinada, no un segundo semáforo. En el historial, el punto de color sigue siendo siempre el global.

Los perfiles de deportista y calorías no generan ajuste de color, y es deliberado: la energía no tiene color en el semáforo FSA y el interés deportivo no es un criterio de riesgo. Ambos siguen destacando su dato sin dictaminar nada.

El ajuste por perfil no constituye consejo dietético ni médico. Señala qué dato de la composición resulta más relevante para lo que has decidido vigilar, con su cifra, para que juzgues tú.

No hay perfiles de alergia, intolerancia ni celiaquía, y es deliberado. Los ingredientes proceden de una base colaborativa que puede estar incompleta, de modo que la ausencia de un alérgeno en la ficha no permite afirmar que el producto no lo contenga. Un falso «apto» en ese terreno puede causar daño real. Para alergias e intolerancias, la referencia es la etiqueta del envase, que por ley debe declarar los alérgenos.

Privacidad: el perfil se guarda únicamente en el almacenamiento local de tu navegador. No se envía a ningún servidor, no se registra en ninguna parte y no existe backend que pudiera recibirlo.

Verificación documental de las fichas

Cada ficha de aditivo lleva un campo de fuentes con referencias concretas (organismo, documento, año y enlace) y un estado de verificación:

Cada ficha indica cuál de los tres estados le corresponde. Para llevar el sello de verificación, una ficha debe citar al menos una fuente de dominio admitido. El criterio de admisión es que se trate de una agencia pública de seguridad alimentaria o de un organismo de Naciones Unidas, o de su repositorio oficial de publicación:

Las referencias a otras fuentes solventes se conservan como apoyo y no restan: citar de más nunca degrada una ficha. Algunos enlaces del EFSA Journal aparecen marcados como acceso restringido: son la sede oficial de publicación de la EFSA, pero su editor exige suscripción, de modo que el documento no pudo leerse y esas fichas figuran siempre como verificación indirecta.

Las fichas se auditan por prioridad: primero los aditivos clasificados en rojo y ámbar, que son los que pueden condicionar una decisión de compra. Mientras una ficha no esté contrastada, su aviso permanece visible. Si una cifra de ingesta diaria admisible o la referencia a un estudio no ha podido confirmarse en la fuente original, se retira del texto en lugar de mantenerse sin respaldo.

Revisión abierta en un organismo evaluador

Algunas fichas llevan, al abrirlas, una marca del tipo «Revisión abierta en el JECFA». Significa que ese organismo ha pedido datos concretos y ha condicionado su conclusión a ellos: una ingesta diaria admisible dejada en situación temporal a la espera de un estudio, o una evaluación que el propio comité declara no poder completar. La marca dice siempre qué organismo, cuándo y qué pidió, y enlaza el documento.

Es información sobre la evaluación oficial de la sustancia, no sobre nuestro trabajo, y conviene no confundirla con los sellos de verificación de arriba, que hablan de si nosotros hemos contrastado la ficha contra su fuente. Son dos cosas distintas: una ficha puede estar verificada por nosotros y tener a la vez una evaluación oficial inconclusa, o al revés.

La marca no altera nada. No es un cuarto estado del semáforo: un aditivo verde, ámbar o rojo puede llevarla sin que su color cambie, y no interviene en el veredicto del producto ni en el ajuste por perfil. Solo aparece dentro de la ficha desplegada, nunca en la lista de aditivos del resultado, donde añadiría ruido a lo único que allí se busca, que son los colores.

El criterio es restrictivo a propósito: no se marca por que la sustancia esté en un programa de reevaluación rutinario, ni por que exista literatura reciente, ni por criterio nuestro. Solo cuando consta la petición de datos y la conclusión queda condicionada a ella.

Descargo de responsabilidad

Esta aplicación ofrece información orientativa elaborada a partir de fuentes públicas (EFSA, JECFA, IARC, OMS, FSA, AESAN y el Reglamento (CE) 1333/2008) y de datos de producto procedentes de Open Food Facts, una base de datos comunitaria que rellenan personas voluntarias y que puede contener información incompleta, desactualizada o errónea.

No sustituye al etiquetado del envase, que es la única información legalmente válida sobre la composición de un producto, ni al criterio de un profesional sanitario o de nutrición. No constituye consejo médico, dietético ni de compra. Las clasificaciones por semáforo son un criterio editorial de esta app para ordenar información, no una calificación oficial ni una advertencia sanitaria: todos los aditivos que aparecen están autorizados en la Unión Europea salvo que la ficha indique expresamente lo contrario.

Si tienes una alergia, una intolerancia, una condición médica o dudas sobre tu alimentación, consulta con un profesional cualificado y revisa siempre la etiqueta original del producto.

Fuentes

Límites que debes conocer

Los datos de producto los rellenan voluntarios, así que pueden estar incompletos o desactualizados: comprueba siempre la etiqueta real. La detección de azúcares añadidos, del origen de las grasas y de los marcadores de ultraprocesado se hace buscando palabras en la lista de ingredientes, de modo que puede fallar con redacciones poco habituales o listas en otros idiomas. Esta app es orientativa y no sustituye el consejo médico o dietético profesional.