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Este documento describe exactamente lo que hace el código: si una regla figura aquí, está implementada.
Los puntos pendientes se señalan expresamente como tales.
Cómo evaluamos un producto
Esta app no da una nota global inventada: evalúa tres ejes independientes y aplica
la regla del peor eje. Aquí está todo el criterio, para que puedas juzgarlo tú.
Eje 1 · Procesamiento
Parte de la clasificación NOVA, que ordena los alimentos por grado de procesamiento industrial, y la
matiza analizando la lista de ingredientes en busca de marcadores de ultratransformación. El número
de marcadores mide la intensidad de la formulación: no es lo mismo una bebida vegetal con un aroma
que una galleta reconstruida a partir de cinco fracciones industriales.
Los marcadores se detectan por familias mediante patrones, no por una lista de nombres exactos,
de modo que se capturan las variantes de redacción («proteína de almendra», «aislado de proteína de guisante»,
«concentrado de proteína láctea»). Se distinguen dos tipos:
- Tipo A · cosméticos: restituyen sabor, color o textura perdidos en el procesado. Aromas
(incluidos los «aromas naturales»: natural no equivale a inocente, sigue siendo un ingrediente obtenido
industrialmente para devolver un sabor que el producto ha perdido), colorantes, potenciadores del sabor
y edulcorantes. En francés e inglés, arôme, arôme naturel, flavouring,
natural flavour, colorant, colouring, exhausteur de goût,
flavour enhancer, édulcorant y sweetener. También cuando el aroma se declara por el
nombre de la sustancia y no por la palabra «aroma»: vainillina, vanilline,
vanillin y sus formas de etilo. La vainilla como ingrediente no cuenta —«extracto de vainilla»,
extrait de vanille, vanilla extract—: eso es el alimento, no el aroma reconstituido.
- Tipo B · fraccionamiento industrial: sustituyen un alimento íntegro por una de sus partes
aisladas. Aislados y concentrados proteicos, hidrolizados, caseinatos, gluten de trigo o añadido; almidones
modificados, maltodextrina, dextrosa, jarabes de glucosa, fructosa o maíz, azúcar invertido; fibras
aisladas, inulina, extracto de levadura, gomas; harinas refinadas enriquecidas; y grasas de origen no
identificado. En francés e inglés, protéines de lait, isolat de protéines, caséinates,
gluten ajouté, amidon modifié, modified starch, maltodextrine,
sirop de glucose-fructose, glucose-fructose syrup, fibres de chicorée,
gomme xanthane, xanthan gum, farine enrichie, huile hydrogénée o
partially hydrogenated.
Dos palabras exigen más contexto que las demás, porque solas no significan fraccionamiento industrial:
«sirop» —que en francés forma nombres de alimentos perfectamente íntegros, sirop d'érable, o de
conservas, fruits au sirop— solo cuenta en la forma sirop de glucose, de glucose-fructose
o de maïs; y «gomme» o «gum» solo con la goma concreta detrás (gomme xanthane,
guar gum), nunca sueltas. Es la misma cautela que se aplica al índice de nombres de aditivos: se acepta
el nombre completo o no se acepta nada, se comparan los textos sin tildes y con límites de palabra estrictos,
y ante la duda preferimos no detectar.
La ficha muestra el texto literal encontrado en la lista de ingredientes, para que puedas
comprobar cada detección por ti mismo.
Regla de aceites y grasas
Un aceite con origen declarado —oliva, oliva virgen extra, girasol, colza, nabina, coco, sésamo,
lino, cacahuete, aguacate..., y en francés e inglés huile d'olive, olive oil, tournesol,
sunflower, colza, rapeseed, noix de coco, coconut, sésame,
sesame, lin, linseed o flaxseed— no cuenta como marcador: es un ingrediente
culinario, el grupo 2 de la clasificación NOVA. Solo cuentan como marcador las grasas de origen no identificado o transformadas:
«aceite vegetal» o «grasas vegetales» sin especificar, aceite de palma o palmiste, cualquier grasa
hidrogenada o parcialmente hidrogenada, y las interesterificadas.
La razón es que penalizar cualquier aceite vaciaría de sentido el criterio: un producto con aceite de
oliva virgen extra acumularía marcador igual que uno con grasa hidrogenada, y el indicador dejaría de
distinguir lo que pretende distinguir.
Fortificación
Los micronutrientes añadidos por razones nutricionales o de salud pública —vitaminas A, D, E, K, grupo B y C,
ácido fólico, y minerales como hierro, calcio, zinc, magnesio o yodo, incluida la sal yodada— no cuentan como
marcador. Pero tampoco bonifican ni mejoran ningún color: la fortificación se usa también como reclamo de
salud en productos ultraprocesados, y premiarla reintroduciría el efecto halo que la regla del peor eje existe
para evitar.
La vitamina C (E-300) y los tocoferoles (E-306) pueden figurar como aditivo antioxidante o como nutriente
añadido. Se decide por el contexto de la lista de ingredientes y la ficha del aditivo indica expresamente cuál
de los dos papeles se ha interpretado en ese producto.
En qué idiomas detectamos marcadores
Los patrones de marcadores están escritos en español, francés e inglés. Antes solo en español, y eso
producía un error del que conviene dejar constancia: una infusión con la lista completa en francés («arôme
naturel, écorce de citron...») salía como «no hemos detectado marcadores concretos en la lista, que puede
estar incompleta en Open Food Facts». La lista no estaba incompleta: era esta app la que no leía francés, y
le atribuía a la base de datos un fallo que era nuestro.
Por eso ahora la app distingue tres situaciones y las dice con su nombre:
- No hay lista de ingredientes: el eje no es evaluable y no se calcula.
- Hay lista, en un idioma que analizamos, y no hay marcadores: «sin marcadores de ultratransformación
detectados». Es un hallazgo, no una laguna.
- Hay lista, en un idioma que no cubrimos: se dice expresamente que el conteo puede infraestimar
y que por eso el color no lo fija el conteo, sino el grupo NOVA.
El idioma se toma del campo lang de Open Food Facts, o del hecho de que la lista venga en su
campo en español. Si Open Food Facts no declara idioma, no suponemos que sea español: suponerlo es
exactamente el error anterior con el signo cambiado. El índice de nombres de aditivos (472 nombres) sigue
siendo solo español, y solo interviene con las listas que aportas tú; cuando los datos vienen de Open
Food Facts usamos su propio análisis de aditivos, que es independiente del idioma.
Cómo se asigna el color
Con la lista delante manda nuestro conteo, no el grupo NOVA. Si hay lista de ingredientes y está en
un idioma que analizamos, el color sale del número de familias de marcadores; el grupo NOVA se sigue mostrando,
etiquetado como contexto. Si no hay lista, o el idioma no lo cubrimos, el color lo fija NOVA, que es
entonces el único dato del que disponemos.
- Rojo: tres o más familias de marcadores (producto reconstruido a partir de fracciones); o, sin
lista utilizable, NOVA 4.
- Ámbar: una o dos familias de marcadores (formulación ligera); o, sin lista utilizable, NOVA 3 sin
matriz íntegra.
- Verde: ninguna familia de marcadores con la lista delante; o, sin lista utilizable, NOVA 1-2, y
también NOVA 3 cuando el primer ingrediente es de matriz íntegra (legumbre, verdura, fruta, grano entero).
Unos garbanzos en bote son garbanzos, agua y sal: clasificarlos en ámbar sería clasificar el envase, no el
alimento.
- Gris: sin lista de ingredientes. No es un color: es un eje que no se puede calcular.
Por qué el conteo va por delante de NOVA. NOVA clasifica en cuatro grupos y no distingue grados
dentro del grupo 4: una infusión con un aroma y un refresco reconstruido con seis fracciones industriales
caen los dos en el mismo cajón. El conteo de marcadores sí distingue esos grados, pero solo es fiable con la
lista de ingredientes delante. Cuando la tenemos, usar el dato más fino y guardar el más grueso como
contexto es lo que corresponde; cuando no la tenemos, el conteo no es un cero, es un dato que no existe, y
entonces manda NOVA.
Cuando los dos criterios discrepan, la ficha lo dice con todas las letras en vez de esconderlo: «Grupo NOVA
4 (ultraprocesado); nuestro conteo: 1 marcador → ámbar. Con lista completa, prima el conteo de marcadores».
Esto tiene una consecuencia que conviene conocer para leer bien el resultado: un producto puede ser NOVA 4
y salir verde en este eje si su lista no contiene ninguna de las familias que buscamos —por ejemplo un
chocolate de cacao, azúcar, manteca de cacao y lecitina—. Este eje mide marcadores de ultratransformación,
no azúcar, ni grasa, ni aditivos: cada una de esas cosas tiene su propio eje, y la regla del peor eje impide
que un verde aquí tape un rojo allí.
Un aditivo puede contar en los dos ejes, y no es penalizarlo dos veces
Algunas sustancias son a la vez marcador de ultratransformación y aditivo con ficha: una goma xantana
es E-415 y es fraccionamiento industrial; un edulcorante tiene ficha propia y es un ingrediente cosmético. En
esos casos cuenta en los dos ejes, porque los dos ejes miden cosas distintas: el de procesamiento mide
cuánto se ha reconstruido el producto, y el de aditivos mide qué riesgo tiene esa sustancia
concreta. Una goma es marcador de formulación industrial y a la vez un aditivo sin riesgo conocido, y las
dos afirmaciones son ciertas al mismo tiempo.
Lo que no existe es un marcador de «tipo C»: el color del aditivo —verde, ámbar o rojo— no crea
marcador por sí mismo. Un conservador clasificado en rojo no suma marcador de procesamiento, porque el riesgo
de una sustancia no dice nada sobre el grado de reconstrucción del alimento. Lo que suma es pertenecer a una
familia de ultratransformación, con independencia de su color.
Da igual que la etiqueta lo escriba con nombre o con código. «Goma xantana» y «E-415» son lo mismo, y
desde v24 cuentan lo mismo. Se reconocen por código los colorantes (E-100 a E-180), los potenciadores del sabor
(E-620 a E-640), los edulcorantes (E-950 a E-969), las gomas (E-410 a E-418 y E-425) y los almidones
modificados (E-1404 a E-1452). Si la lista trae las dos formas —«goma xantana (E-415)»—, cuenta una sola
vez: el conteo va por familias, no por menciones.
Que un producto tenga marcadores no significa que contenga aditivos de riesgo: son cosas distintas y la
ficha lo dice expresamente. El eje de aditivos se evalúa aparte. Mostramos también el número de ingredientes
como dato informativo: no puntúa, pero una lista muy larga suele indicar un producto muy formulado.
Eje 2 · Aditivos
Verde si no lleva aditivos o todos son verdes; ámbar si hay alguno ámbar; rojo si hay alguno rojo.
Cada aditivo se clasifica en dos niveles, y su ficha indica cuál se le aplica:
- Criterio regulatorio: se basa en evaluaciones de la EFSA y el JECFA, en prohibiciones
o restricciones vigentes, en la ingesta diaria admisible (IDA) y en las advertencias obligatorias de etiqueta.
- Criterio precautorio: un recargo por evidencia emergente que la regulación todavía no recoge.
Lo aplicamos a los emulsionantes con datos de alteración de la microbiota (E-431, E-433, E-435, E-436, E-466),
a los edulcorantes no nutritivos (E-950, E-951, E-952, E-954, E-955), a nitritos y nitratos (E-249 a E-252)
y a los colorantes azoicos del estudio de Southampton (E-102, E-104, E-110, E-122, E-124, E-129).
En todos estos casos la ficha dice explícitamente si la evidencia es preliminar o procede sobre todo de modelos animales.
Además, cada ficha lleva su nivel de evidencia, para que distingas un riesgo demostrado de una sospecha:
- Evidencia sólida: evaluaciones completas y consistentes.
- Evidencia moderada: evaluado, con algún punto abierto o datos limitados.
- Evidencia preliminar en humanos: señales de estudios observacionales o ensayos pequeños, que no demuestran causa-efecto.
- Evidencia solo en animales: la señal procede de modelos animales o de laboratorio, no de personas.
Si un aditivo aparece con variante (por ejemplo E-322i), usamos su ficha exacta si la tenemos y,
si no, la del grupo padre (E-322), indicándolo en la ficha.
El principio de dosis
Casi ninguna sustancia es tóxica o inocua en abstracto: lo determinante es la cantidad. Las ingestas diarias
admisibles que fija la EFSA ya incorporan factores de seguridad —habitualmente dividen por cien la dosis
más alta sin efecto observado en animales— precisamente para cubrir la incertidumbre entre especies y entre
personas.
Por eso el criterio precautorio no afirma que exista un riesgo a las dosis de consumo habitual. Lo que
señala es que hay evidencia abierta que la regulación todavía no ha incorporado. Para que puedas juzgarlo, las
fichas precautorias incluyen un apartado de distancia de dosis: qué exposición se usó en los estudios y
cómo se compara con la ingesta habitual o con la IDA vigente. Cuando la fuente citada no permite establecer esa
comparación, la ficha lo dice expresamente en lugar de estimarla, porque una estimación propia sería exactamente
el tipo de dato sin respaldo que esta app trata de no producir.
Eje 3 · Nutrición
Este eje es un modelo propio, basado en los umbrales del semáforo británico (FSA) con correcciones.
No es el semáforo FSA: partimos de sus umbrales y los corregimos en tres puntos que se detallan más abajo.
Cuando una corrección nuestra cambia el color respecto al FSA, la app muestra ambos resultados para que
veas el criterio oficial y nuestra desviación, y puedas discrepar. Umbrales de partida, por 100 g o 100 ml:
| Nutriente | Verde | Ámbar | Rojo |
| Azúcares (sólidos) | ≤ 5 g | 5 – 22,5 g | > 22,5 g |
| Azúcares (bebidas) | ≤ 2,5 g | 2,5 – 11,25 g | > 11,25 g |
| Sal | ≤ 0,3 g | 0,3 – 1,5 g | > 1,5 g |
| Grasas saturadas | ≤ 1,5 g | 1,5 – 5 g | > 5 g |
| Grasas totales | ≤ 3 g | 3 – 17,5 g | > 17,5 g |
Pero corregimos tres defectos del FSA original:
- Azúcares libres según la definición de la OMS. La OMS cuenta como libres tanto los añadidos como
los presentes de forma natural en la miel, los jarabes, los zumos de fruta y sus concentrados; solo quedan
fuera los intrínsecos de la fruta entera y la lactosa de los lácteos sin azucarar. La app busca esas fuentes
en la lista de ingredientes e informa de si hay fuente de azúcares libres detectada: sí, no o probable,
enumerando los ingredientes que lo motivan. No damos una cifra de azúcares libres: la etiqueta solo
declara el total y calcular la fracción libre sería inventar precisión. La cifra de azúcares totales sí se
muestra con su color, porque es un dato declarado y fiable.
- Grasas por origen, no solo por cantidad. No penalizamos la grasa del aceite de oliva virgen,
los frutos secos, el aguacate, el pescado azul o el huevo. Sí penalizamos el aceite de palma, las grasas
hidrogenadas y los aceites vegetales genéricos o refinados.
- Bonificadores. Una fibra ≥ 3 g/100 g o un primer ingrediente de matriz íntegra (legumbre,
grano entero, fruta o verdura) suben el eje un nivel, y nunca de rojo directamente a verde. Cuando un
bonificador cambia el color, la app lo dice con el formato «Ámbar en lugar de rojo: sube un nivel por
matriz íntegra (tomate como primer ingrediente)», para que nunca veas un indicador en rojo y el eje en ámbar
sin explicación.
Alimentos íntegros
Los umbrales FSA se diseñaron para productos envasados procesados; aplicados a comida real producen falsos
rojos. Cuando el producto es un alimento íntegro —detectado por su categoría de alimento fresco (carnes,
pescados, mariscos, huevos, frutas, verduras, legumbres, frutos secos), por tener un solo ingrediente, o por su
nombre cuando la base no tiene ni categorías ni ingredientes— no se aplican los umbrales de grasas saturadas
ni de grasas totales: el valor se muestra como dato informativo, sin color. Se mantienen los de sal y
azúcares, que sí son relevantes (una carne fresca no debería llevar sal añadida), y el eje puede llegar a verde
si ambos están en verde. Las preparaciones (empanados, precocinados, embutidos, curados, ahumados) quedan
excluidas de esta regla aunque su categoría coincida.
Salsas y condimentos
Nadie consume 100 g de allioli o de salsa de soja. En las categorías de salsas, condimentos, aliños,
mayonesas, mostazas, kétchup, salsa de soja, vinagretas, pastillas y cubitos de caldo, extractos y especias, la
app muestra el valor por 100 g y por ración estándar de 15 g, y aplica el color sobre la ración.
La ración de 15 g es una convención, no una medida del producto: quien consuma más debe tenerlo en
cuenta, y por eso la cifra por 100 g sigue estando a la vista.
Sopas, cremas y gazpachos
Se tratan como sólidos, no como bebidas, aunque se sirvan en formato líquido y el envase venga en
mililitros. Los umbrales de bebida en azúcares son mucho más estrictos porque están pensados para refrescos, y
un salmorejo o un caldo son alimentos.
Las proteínas se muestran en cantidad por 100 g junto a su origen (animal, vegetal o aislado
vegetal). No estimamos su calidad: el DIAAS depende del tratamiento térmico e industrial, no solo del
ingrediente de partida —la extrusión puede destruir la lisina y hundir la calidad de un aislado vegetal—, así
que deducirla de la etiqueta fingiría una precisión que no existe. La cantidad no influye en el color del eje.
Nuestra valoración: la regla del peor eje
No hacemos medias ponderadas, porque una media permite que una buena nutrición «compense» un aditivo
problemático, y eso no es como funciona el riesgo. La valoración es simplemente el peor de los tres ejes:
- Favorable solo si los tres ejes son verdes.
- Intermedia si algún eje es ámbar y ninguno rojo.
- Desfavorable si algún eje es rojo.
Se presenta como «nuestra valoración» porque eso es exactamente lo que es: un criterio propio de esta
app, no el resultado de ningún organismo oficial. Debajo aparece el aspecto concreto que la determina, con su
cifra, para que puedas ir directamente al dato y juzgarlo tú.
Cuándo no valoramos
Un eje sin los datos que necesita no es un eje gris: es un eje que no se puede calcular. Sin lista de
ingredientes no se evalúan procesamiento ni aditivos; sin tabla nutricional no se evalúa nutrición. Y si
cualquiera de los tres no es evaluable, no emitimos valoración global: mostramos los ejes disponibles y
decimos cuál falta. Valorar un producto ignorando lo que no sabemos de él sería el error más fácil de cometer y
el más difícil de detectar por quien lee el resultado.
Bebidas alcohólicas: fuera del alcance
Las bebidas con más de 1,2 % vol. de alcohol quedan fuera del alcance de esta valoración, y no
por falta de datos: ninguno de los tres ejes valora el etanol, que es el aspecto determinante de ese
producto. Procesamiento, aditivos y nutrición pueden calcularse en un vino o una cerveza y aun así no dicen lo
que importa de él, así que un semáforo construido con ellos sería engañoso. Por eso no emitimos valoración
global nunca en una bebida alcohólica, tampoco cuando Open Food Facts tiene su lista y su tabla nutricional;
los ejes que sí se puedan calcular se muestran como información. Una bebida se considera alcohólica cuando
Open Food Facts registra más de 1,2 % vol. de alcohol en su tabla o, a falta de ese dato, cuando está
clasificada como bebida alcohólica (vinos, cervezas, destilados). Ante la duda no se excluye.
Cuando falta la lista de ingredientes
Muchos productos de marca local o de marca blanca no tienen la lista de ingredientes en Open Food Facts, y
sin ella no se pueden evaluar dos de los tres ejes. La app ofrece tres vías para resolverlo, todas con una
regla común: el texto se confirma antes de usarse.
Hay una causa legítima de ausencia que no se resuelve fotografiando nada: el artículo 19 del Reglamento
(UE) 1169/2011 exime de la lista de ingredientes, entre otros, a las frutas y hortalizas frescas sin
tratar y a los alimentos de un solo ingrediente cuya denominación lo identifica (huevos, miel, carne o
pescado fresco). En esos productos la lista no figura en el envase, así que es normal que tampoco esté en Open
Food Facts. Cuando la categoría del producto encaja en una lista corta de exentos —deliberadamente incompleta, y
solo si no hay lista ni de Open Food Facts ni aportada— la app lo dice así y no pide fotografiar la etiqueta;
sigue siendo posible escribir el ingrediente a mano. Esto no cambia la valoración: sin tabla nutricional
sigue sin haber valoración global.
- Fotografiar la etiqueta. La imagen se sube a Open Food Facts, que genera el reconocimiento óptico
del texto, y Robotoff —el servicio de predicción de Open Food Facts— extrae de ahí la lista de
ingredientes. Open Food Facts no admite subida anónima: hace falta una cuenta suya, porque la imagen se
publica en su base de datos abierta a nombre del usuario.
- Escribirla a mano, sin cuenta ni conexión. Es la alternativa cuando el reconocimiento falla o
cuando se prefiere no subir nada.
- Aportarla a Open Food Facts, opcional y siempre explícita: nunca se envía nada de forma
automática. También requiere cuenta.
Cuando los ingredientes los aportas tú, Open Food Facts no ha analizado esa lista y no nos dice qué aditivos
contiene: los extraemos del propio texto. Reconocemos tanto los códigos E como los nombres, porque
las etiquetas españolas declaran a menudo «conservador: sorbato potásico» sin número. Solo se aceptan nombres
completos —«ácido cítrico» sí, «cítrico» suelto no— y si aparecen el código y el nombre del mismo aditivo se
cuenta una sola vez. Algunos términos se excluyen a propósito por ambiguos: «gelatina» suele ser el ingrediente
base de una gominola, «celulosa» puede declararse como fibra y «riboflavina» normalmente indica fortificación
con vitamina B2 y no uso como colorante. Ante la duda preferimos no detectar. Esto solo se aplica a las listas
aportadas: cuando los datos vienen de Open Food Facts usamos su propio análisis.
El reconocimiento óptico no es fiable al cien por cien: confunde caracteres, se salta líneas y a veces
mezcla texto de otras partes del envase. Por eso el resultado se muestra siempre en un campo editable y la
evaluación no se ejecuta hasta que lo confirmas. Los productos evaluados así se marcan con el distintivo
«ingredientes extraídos por OCR y confirmados por ti, no verificados en Open Food Facts», que aparece también
en el indicador de calidad del dato.
Las credenciales de Open Food Facts, cuando se usan, viajan directamente a openfoodfacts.org por HTTPS para
esa única petición. Esta app no tiene servidor y no las almacena: no se guardan en el navegador ni
sobreviven al cierre de la pantalla. Los ingredientes confirmados sí se guardan en tu móvil, junto al producto,
para no repetir el proceso al reescanearlo.
Valores de referencia de OpenFoodTox
Las fichas incluyen, cuando existe, el valor de referencia toxicológico que la EFSA ha establecido
para esa sustancia: la ingesta diaria admisible (IDA) u otros límites como TDI, UL o ARfD, con su unidad, el
organismo que lo fijó y el enlace al dictamen. Proceden de OpenFoodTox 3.0, la base de peligros químicos
de la EFSA publicada en 2026 bajo licencia CC BY 4.0.
Atribución: EFSA, OpenFoodTox 3.0 (2026), DOI 10.5281/zenodo.19388272, CC BY 4.0. Como advierte la
propia EFSA, el dato refleja lo disponible en el momento de la evaluación y, ante cualquier discrepancia,
manda el dictamen original, que se enlaza en cada ficha.
El cruce con nuestras fichas se hizo por número E, que la base incluye entre los identificadores de
sustancia: 259 de nuestros 329 aditivos encontraron pareja y 78 tienen valor publicable. No se aceptó ninguna
coincidencia por nombre químico, para no arrastrar un emparejamiento equivocado.
Cuando una ficha dice que OpenFoodTox no recoge valor, eso es exactamente lo que significa: que no
figura en esa base. No significa que la EFSA no haya establecido uno. Hay aditivos con IDA conocida que
el export no incluye, así que interpretar el hueco como ausencia de límite sería un error.
Algunos valores se expresan en bases distintas —por ejemplo, el nitrito puede darse como ion nitrito o
como nitrito sódico, y la cifra cambia aunque la cantidad sea la misma—. Cuando el dictamen ofrece ambas, la
ficha las muestra las dos con su base. Si un valor discrepa del que ya teníamos auditado y el dato de origen no
indica en qué base está, no se publica: una cifra sin su base es una cifra engañosa.
La base conserva además valores que un dictamen posterior ha dejado sin efecto, junto al vigente y sin
marcar cuál es cuál. Cuando lo hemos comprobado leyendo el dictamen que sustituye al antiguo, se publica solo el
vigente y se enlaza su dictamen; la cifra anterior no desaparece del proyecto, sino que la ficha la cita como
antecedente superado entre sus fuentes. Es el caso del E-160e.
Estos valores son contexto, no una calculadora. La app no compara la IDA con ningún consumo estimado
ni calcula porcentajes: sigue sin poder estimar tu exposición, solo constatar la presencia del aditivo.
Qué NO afirma esta app
Actualizado el 3 de agosto de 2026.
- No mide el riesgo para la salud. Organiza información sobre la composición de un producto. Un
color desfavorable no significa que el producto sea perjudicial, ni uno favorable que sea saludable.
- No puede estimar la exposición a los aditivos, solo constatar su presencia. La etiqueta no declara
cantidades de aditivo, así que ninguna cifra de exposición sería honesta.
- Los criterios de valoración son propios. Los umbrales de marcadores (ninguno, uno o dos, tres o
más), los bonificadores y la regla del peor eje son decisiones razonadas de esta app, no sometidas a
validación formal frente a evaluadores independientes. Por eso el veredicto se presenta como «nuestra
valoración» y no como un resultado oficial.
- La clasificación de peligro no equivale a la evaluación de riesgo. La IARC responde a si una
sustancia puede causar cáncer en alguna circunstancia; la EFSA y el JECFA responden a si lo hace
a las cantidades a las que realmente se está expuesto. Son preguntas distintas y complementarias, y
ninguna ficha asigna color solo por una clasificación de la IARC.
- El modelo nutricional está inspirado en el semáforo FSA, pero no es el FSA. Descontamos azúcares
intrínsecos, eximimos grasas según su origen y aplicamos bonificadores. Cuando nuestra corrección cambia el
color, la app muestra ambos resultados para que puedas discrepar.
- Ninguna ficha de aditivo se clasifica por pertenencia a una familia. Cada color se justifica por
la evaluación de esa sustancia concreta.
Perfiles de consumidor
Los perfiles son opcionales y no alteran nada: el veredicto sigue saliendo de los tres ejes y no
existe un cuarto eje. Solo añaden una sección con los datos que has decidido vigilar, situados frente a un
umbral público. La app expone la cifra y su contexto; la decisión es tuya.
- Vigilo la sal: sal por 100 g con los umbrales de partida del semáforo FSA (verde hasta 0,3 g,
ámbar hasta 1,5 g, rojo por encima) y el porcentaje que aporta respecto al máximo diario de la OMS, que
recomienda menos de 5 g de sal al día en adultos. En condimentos, sobre la ración de 15 g.
- Vigilo el colesterol: grasas saturadas y totales con umbrales FSA, más el origen de la grasa
aplicando la misma regla del eje de procesamiento (un aceite con origen declarado no se penaliza; palma,
hidrogenadas e interesterificadas sí), y aviso expreso de si las hay.
- Vigilo los azúcares: azúcares libres estimados con el criterio del eje de nutrición (descontando
los intrínsecos de lácteos sin azucarar y fruta entera), lista de azúcares añadidos detectados por nombre en
los ingredientes, y relación de los edulcorantes presentes como dato de composición, sin valorarlos. Se cita
la recomendación de la OMS de mantener los azúcares libres por debajo del 10 % de la energía diaria.
- Deportista: proteína por 100 g, energía y gramos de proteína por cada 100 kcal, más la calidad
proteica estimada a partir del origen de los ingredientes. Sin veredicto: las necesidades dependen del peso,
la disciplina y el volumen de entrenamiento.
- Vigilo las calorías: energía por 100 g y densidad energética (baja por debajo de 100 kcal, media
entre 100 y 250, alta por encima de 250). Es una descripción de la composición, no una recomendación:
no etiquetamos alimentos como buenos o malos para perder peso.
Si falta el dato que un perfil necesita, la app lo dice expresamente. Nunca se interpreta la ausencia de
información como un resultado favorable.
Ajuste por perfil
Bajo el veredicto puede aparecer una línea como «Con tu perfil de sal: ámbar — 1,30 g de sal por 100 g».
Es una lectura más estricta de los mismos datos, según lo que has declarado que vigilas: se aplican los
umbrales del semáforo FSA en crudo por 100 g, sin las correcciones propias que hayan podido suavizar el
eje —la ración de 15 g de los condimentos o los bonificadores—. Cuando esa diferencia es la que cambia el color,
la línea lo explica.
El ajuste solo endurece: puede pasar de verde a ámbar o de ámbar a rojo, nunca al revés. Si la lectura
personal coincide con el veredicto o es más benévola, no se muestra ninguna línea. El veredicto global no
cambia en ningún caso: el ajuste es una anotación subordinada, no un segundo semáforo. En el historial, el
punto de color sigue siendo siempre el global.
Los perfiles de deportista y calorías no generan ajuste de color, y es deliberado: la energía no
tiene color en el semáforo FSA y el interés deportivo no es un criterio de riesgo. Ambos siguen destacando su
dato sin dictaminar nada.
El ajuste por perfil no constituye consejo dietético ni médico. Señala qué dato de la composición
resulta más relevante para lo que has decidido vigilar, con su cifra, para que juzgues tú.
No hay perfiles de alergia, intolerancia ni celiaquía, y es deliberado. Los ingredientes proceden de
una base colaborativa que puede estar incompleta, de modo que la ausencia de un alérgeno en la ficha no permite
afirmar que el producto no lo contenga. Un falso «apto» en ese terreno puede causar daño real. Para alergias e
intolerancias, la referencia es la etiqueta del envase, que por ley debe declarar los alérgenos.
Privacidad: el perfil se guarda únicamente en el almacenamiento local de tu navegador. No se envía a
ningún servidor, no se registra en ninguna parte y no existe backend que pudiera recibirlo.
Verificación documental de las fichas
Cada ficha de aditivo lleva un campo de fuentes con referencias concretas (organismo, documento,
año y enlace) y un estado de verificación:
- Verificación directa: se ha consultado el documento evaluativo original en el sitio del organismo
que lo emitió (EFSA, IARC, OMS/JECFA, FAO o AESAN).
- Verificación indirecta: el documento original no era accesible —buena parte de los dictámenes del
EFSA Journal están tras un muro de pago— y la conclusión se ha contrastado en una copia o registro
oficial: PubMed Central, EUR-Lex, el registro de aditivos de la Comisión Europea o notas y resúmenes
publicados por la propia agencia. Es una verificación sólida, pero no equivale a haber leído el dictamen completo.
- Ficha pendiente de verificación documental: su contenido procede de una redacción no contrastada
con la fuente primaria. Aparece marcada con un aviso visible y no debe usarse como referencia sin consultar
antes el documento original.
Cada ficha indica cuál de los tres estados le corresponde. Para llevar el sello de verificación, una ficha
debe citar al menos una fuente de dominio admitido. El criterio de admisión es que se trate de una
agencia pública de seguridad alimentaria o de un organismo de Naciones Unidas, o de su repositorio
oficial de publicación:
- Unión Europea: efsa.europa.eu, efsa.onlinelibrary.wiley.com (sede de publicación del EFSA Journal),
ec.europa.eu, eur-lex.europa.eu
- Naciones Unidas: iarc.who.int, who.int, inchem.org (repositorio del IPCS), fao.org
- Agencias nacionales: aesan.gob.es (España), bfr.bund.de (Alemania), anses.fr (Francia),
fsai.ie (Irlanda), food.gov.uk (Reino Unido), fda.gov (Estados Unidos), hc-sc.gc.ca (Canadá),
foodstandards.gov.au (Australia y Nueva Zelanda)
- Repositorio bibliográfico público: ncbi.nlm.nih.gov (PubMed y PubMed Central)
Las referencias a otras fuentes solventes se conservan como apoyo y no restan: citar de más nunca
degrada una ficha. Algunos enlaces del EFSA Journal aparecen marcados como acceso restringido:
son la sede oficial de publicación de la EFSA, pero su editor exige suscripción, de modo que el documento no
pudo leerse y esas fichas figuran siempre como verificación indirecta.
Las fichas se auditan por prioridad: primero los aditivos clasificados en rojo y ámbar, que son los que
pueden condicionar una decisión de compra. Mientras una ficha no esté contrastada, su aviso permanece visible.
Si una cifra de ingesta diaria admisible o la referencia a un estudio no ha podido confirmarse en la fuente
original, se retira del texto en lugar de mantenerse sin respaldo.
Revisión abierta en un organismo evaluador
Algunas fichas llevan, al abrirlas, una marca del tipo «Revisión abierta en el JECFA». Significa que
ese organismo ha pedido datos concretos y ha condicionado su conclusión a ellos: una ingesta diaria
admisible dejada en situación temporal a la espera de un estudio, o una evaluación que el propio comité declara
no poder completar. La marca dice siempre qué organismo, cuándo y qué pidió, y enlaza el
documento.
Es información sobre la evaluación oficial de la sustancia, no sobre nuestro trabajo, y conviene no
confundirla con los sellos de verificación de arriba, que hablan de si nosotros hemos contrastado la
ficha contra su fuente. Son dos cosas distintas: una ficha puede estar verificada por nosotros y tener a la vez
una evaluación oficial inconclusa, o al revés.
La marca no altera nada. No es un cuarto estado del semáforo: un aditivo verde, ámbar o rojo puede
llevarla sin que su color cambie, y no interviene en el veredicto del producto ni en el ajuste por perfil. Solo
aparece dentro de la ficha desplegada, nunca en la lista de aditivos del resultado, donde añadiría ruido a lo
único que allí se busca, que son los colores.
El criterio es restrictivo a propósito: no se marca por que la sustancia esté en un programa de
reevaluación rutinario, ni por que exista literatura reciente, ni por criterio nuestro. Solo cuando consta la
petición de datos y la conclusión queda condicionada a ella.
Descargo de responsabilidad
Esta aplicación ofrece información orientativa elaborada a partir de fuentes públicas (EFSA, JECFA,
IARC, OMS, FSA, AESAN y el Reglamento (CE) 1333/2008) y de datos de producto procedentes de Open Food Facts,
una base de datos comunitaria que rellenan personas voluntarias y que puede contener información incompleta,
desactualizada o errónea.
No sustituye al etiquetado del envase, que es la única información legalmente válida sobre la
composición de un producto, ni al criterio de un profesional sanitario o de nutrición. No constituye
consejo médico, dietético ni de compra. Las clasificaciones por semáforo son un criterio editorial de esta app
para ordenar información, no una calificación oficial ni una advertencia sanitaria: todos los aditivos que
aparecen están autorizados en la Unión Europea salvo que la ficha indique expresamente lo contrario.
Si tienes una alergia, una intolerancia, una condición médica o dudas sobre tu alimentación, consulta con
un profesional cualificado y revisa siempre la etiqueta original del producto.
Fuentes
- EFSA (Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria): reevaluaciones de aditivos e ingestas diarias admisibles.
- EFSA, OpenFoodTox 3.0 (2026), DOI 10.5281/zenodo.19388272, licencia CC BY 4.0: base de peligros
químicos de la EFSA, de la que procede la sección «Valor de referencia» de las fichas.
- JECFA (comité mixto FAO/OMS): evaluaciones toxicológicas internacionales.
- Reglamento (CE) 1333/2008 y sus modificaciones: lista de aditivos autorizados en la UE y sus condiciones de uso.
- FSA (Reino Unido): umbrales del etiquetado frontal por semáforo.
- Clasificación NOVA (Universidad de São Paulo): grado de procesamiento industrial.
- OMS: recomendaciones sobre azúcares libres y sobre edulcorantes no nutritivos.
- UFC-Que Choisir: clasificación de aditivos orientada al consumidor.
- Open Food Facts: datos de los productos, aportados por su comunidad de usuarios.
Límites que debes conocer
Los datos de producto los rellenan voluntarios, así que pueden estar incompletos o desactualizados:
comprueba siempre la etiqueta real. La detección de azúcares añadidos, del origen de las grasas y de los
marcadores de ultraprocesado se hace buscando palabras en la lista de ingredientes, de modo que puede fallar
con redacciones poco habituales o listas en otros idiomas. Esta app es orientativa y no sustituye el consejo
médico o dietético profesional.